¿Conoces la flora nativa de las dunas costeras?

Las dunas costeras son hábitats de interés comunitario. Presentan una flora especialmente adaptadas a la aridez Ammophila arenaria jgldel suelo, la movilidad propia del sustrato arenoso suelto, la escasez de nutrientes y la salinidad. Son pocas especies las que sobreviven en estas condiciones extremas, pero no por ello estos hábitats deben ser menospreciados.

Conforme nos alejamos del mar, la intensidad del viento, el spray salino y la movilidad del sustrato se reducen. Esto hace que las condiciones ambientales sean menos extremas, lo que es aprovechado por un mayor número de especies. Siguiendo estos gradientes ambientales, la flora se dispone en bandas paralelas a la línea de la orilla. Muchas especies son comunes en la mayor parte de los cordones dunares atlánticos y mediterráneos. Seguramente te resulten familiares:

 

Dunas móviles y fijas con vegetación herbácea:

  • Barrón (Ammophila arenaria): Es una de las plantas más típicas y conocidas de las dunas móviles, a la que se debe el calificativo de “dunas amarillas”. Sus finas hojas cilíndricas resultan aerodinámicas para vivir en este tipo de ambiente. Sus largas raíces y capacidad de crecer conforme se acumula arena son adaptaciones singulares a este tipo de medios.
  • Lirio de mar o azucena de mar (Pancratium maritimum). Es una planta perenne de hojas crasas y aplanadas, y con un bulbo u órganos de reserva. Con diferencia es la especie de flores más vistosas del litoral.
  • Cuernecillo de mar (Lotus creticus): tiene un importante papel como planta “guardería”, ya que al ser rastrera facilita que se depositen semillas de otras especies. Sus legumbres en racimo le otorgan el nombre común.
  • Algodonosa (Achillea maritima = Otanthus maritimus): Típica de dunas móviles, como su nombre indica está cubierta de una densa pelosidad blanquecina, que le ayudan a reflejar la intensa insolación y reducir la pérdida de agua por evapotranspiración.
  • Amapola marina (Glaucium flavum): Es una de las escasas plantas con grandes flores. Crece en primera línea de playa y es sensible al pisoteo y la limpieza mecanizada.
  • Rubia de mar (Crucianella marítima): Planta perenne, con flores amarillas y largos sistemas radicales para aferrarse al suelo móvil.
  • Echium gaditanum: abunda a sotavento de las dunas primarias y comparte hábitat con el tomillo carnoso Thymus carnosus). Tiene las hojas y tallos pinchudos y unas llamativas flores azuladas.

Matorrales costeros:

  • azufaifo o arto blanco (Ziziphus lotus): Son verdaderas islas de vida en medio de la estepa. Dan refugio, humedad y alimento a muchas otras especies. También tienen un papel facilitador para otras plantas, ya que su mayor porte ayuda a retener las semillas que se desplazan con el viento. Sus espinas y profundas raíces y sus hojas coriáceas (con consistencia del cuero) son algunas de sus adaptaciones a la aridez. Su fruto es comestible, bien fresco, seco o en mermelada. Esta especie identifica un hábitat de interés comunitario de carácter prioritario, según la Directiva 92/43/CE y su trasposición al ordenamiento jurídico español (Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad). La guardería del arenal, auténtico “maná del desierto”.
  • Arto negro o espino cambrón (Maytenus senegalensis). Arbusto espinoso de porte medio, de los que cada vez quedan menos, como consecuencia de la pérdida de superficie natural por urbanizaciones costeras. Está catalogado como “En peligro” en la lista roja de la flora vascular de Andalucía.
  • Espino marino o cambrón (Lycium intrincatum): Arbusto craso y no espinoso. Esta planta está catalogada como “casi amenazada” en la lista roja de la flora vascular de Andalucía.
  • Ononis talaverae: como otras ononis se caracteriza por la presencia de pelos glandulosos, que le dan un tacto pegajoso, a los que se adhieren granos de arena. Se distingue de Ononis ramosissima por sus semillas lisas y sus flores algo más pequeñas. Está catalogada como “vulnerable” en la lista roja de la flora vascular de Andalucía.
  • la margarita de las arenas (Andryala arenaria): En esta planta se aprecia una adaptación habitual a la aridez propia de los climas subdesérticos o mediterráneo (con veranos secos y calurosos), como es la presencia de pelo en tallo y hojas y color blanco para reflejar la luz.
  • Perpetua o manzanilla bastarda (Helicrysum stoechas): Llama la atención por su intenso olor a regaliz. Al igual que Andryala, presenta pelo en tallos y hojas, una adaptación típica a la aridez.
  • Tomillos (Thymus spp): integra pequeños arbustos perennes, de altura media entre 20-40 cm, que colonizan suelos áridos y poco fértiles, actuando como “colonizadora”. Este género incluye varias especies utilizadas con 3 fines principales: herboristería (para condimento e infusiones), aceite esencial (para medicina y perfumería) y producción de miel, debido a la intensa floración, muy apetecida por las abejas y la gran calidad de la miel resultante. Los nombres comunes de las diferentes especies dan cuenta de estos usos, por ejemplo, “fino” o “aceitunero”, en el caso de Thymus zygis.

Plantas típicas de las dunas costeras